Rescue me from the demons in my mind
Rescue me from the lovers in my life

Thirty Seconds to Mars

La Teoría de los cuatro humores tiene su origen en Hipócrates que, más tarde, sería desarrollada por Galeno. En sus tesis sostenía que la salud de un individuo se basa en el equilibrio entre los cuatro humores presentes en el cuerpo humano: la sangre, la flema, la bilis amarilla y la bilis negra. Cuando un paciente sufría un desequilibrio de líquidos, su personalidad y su salud se veían afectadas.

Según Hipócrates y toda la tradición siguiente, la melancolía era causada por un exceso de bilis negra. De aquí proviene el nombre, del griego antiguo (μέλας «negro» y χολή «bilis). Una persona cuya constitución tenía una preponderancia a la bilis negra tenía una predisposición melancólica. En la elaborada y compleja teoría humanística, ésta se asoció con la tierra a través de los cuatro elementos, con el otoño, con el bazo como órgano de origen y también como cualidades relacionadas a ser fríos y secos.

La melancolía para el cristianismo, está asociada a la pereza o a la introspección, solo puede ser causa de pecado; para el Renacimiento es la enfermedad del genio o del artista; los románticos la asociarán a la soledad de un mundo que se ha quedado sin Dios; el cientifismo de las Luces o de finales del XIX la califica de neurastenia, depresión o esquizofrenia.

Freud incidía en la idea: «El afecto correspondiente a la melancolía es el del duelo, o sea, la añoranza de algo perdido». Pero,  ¿y la curación? Aprender a caminar para superar el pesar por esa pérdida renunciando al objeto perdido.

Sin embargo, el camino es lento y duro. Un recorrido semejante a una montaña rusa de emociones, que desde el pozo más hondo serpentea por las cloacas más negras. El camino es difícil mas, poco a poco, llega un poco de luz.